La realidad de la escuela actual
requiere que se establezca hacia el interior de la misma un espacio armónico en
el cual llevar adelante el proyecto pedagógico y preparar a los niños y jóvenes
para una participación basada en el respeto de las diferencias y en la
convicción de la existencia de soluciones pacíficas a los conflictos
interpersonales con justicia, solidaridad y respeto, valores que forman parte
de nuestra vida cotidiana.
Desde el ser de escuela católica se afirma: “La
finalidad de la Comunidad educativa es hacer que la escuela católica sea
siempre formadora del hombre libre y responsable, capaz de vivir en el interior
de sí el diálogo íntimo con Dios y capaz de existir en el mundo hasta comprometerse
por los valores que construyen siempre y en todas partes la persona, la
familia, la sociedad, la comunidad internacional en la justicia y la paz”
(Pablo VI)
Por
tanto, sostenemos que la manera de convivir se aprende en cada espacio en que
se comparte la vida con otros y se enseña principalmente conviviendo, teniendo
presente los pilares de la convivencia en la escuela católica: